BEING ALIVE





¿Como sobrevivir a un  proceso de divorcio  rodeado de dificultades?

 Esta premisa inicial es la que nos va a plantear Noah Baumbach en “Historia de un matrimonio”,  ante todo una maravillosa película sobre cómo comunicarnos. 
Nos relata el proceso de divorcio entre Charlie (Adam Driver), prestigioso director de teatro neoyorquino y Nicole (Scarlett Johansson) su actriz principal y madre de su hijo de ocho años. Tras un excelente arranque donde se oye la voz de cada uno de ellos relatando aquello que le gusta del otro, asistimos al desmoronamiento de la familia que forman y todo lo que eso va a conllevar. 

Lo que se inicia como un acuerdo amistoso entre ambas partes se va a convertir con el paso de los minutos en un complicado y tortuoso camino en el que ambos protagonistas intentarán por encima de todo permanecer indemnes con la dificultad que eso supone. 

A pesar de perder la simetría inicial respecto al peso de cada personaje, la película no nos muestra ni héroes ni villanos, no hay víctimas ni  aprovechados.  Existen personas reales con sentimientos encontrados, contradicciones, momentos de ira donde los reproches dan paso a las lágrimas y al perdón. Es una historia contada muchas veces ya en el cine y sin embargo cada línea de diálogo, cada primer plano de ambos, cada situación es tratada con la sensibilidad necesaria para establecer una conexión real e identitaria con el espectador. 


Es una cinta también sobre lo importante que es entender que hubo un momento en las vidas de los personajes en el que se quisieron y que sus vidas no terminan en el divorcio, ya que tienen un hijo en común. El recorrido por los aspectos legales no deja en buen lugar a los abogados de familia que en esta cinta quedan como auténticos mercenarios preocupados única y exclusivamente en vencer, dejándonos la sensación que los personajes sufren un peor divorcio del que hubieran tenido de haber prescindido de ellos. La necesidad de imponer la cordura y el amor por encima de la ley es algo que el director nos deja claramente evidenciados, algo que ya habíamos visto en la magnífica “Kramer contra Kramer” de Robert Benton, que se antoja aquí como referencia fundamental.  

La principal virtud de “Historia de un matrimonio” es quizá la habilidad para circular siempre en el peligroso sendero del tópico sin caer en él. De acercar la historia al espectador a través de situaciones en las que se pueda identificar, y todo fluye de modo magistral debido a unas interpretaciones magníficas tanto de Scarlett Johansson como de un sorprendente Adam Driver que nos transmiten la rabia, el dolor y la amargura que padecen, en un ejercicio pleno de interpretación que conmueve desde la verdad. 


Ese viaje a través de algo tan traumático como es la fractura del amor está lleno de sutileza y desgarro, podemos sentir ese dolor en la interpretación del Being Alive de Stephen Sondheim que se marca Driver a capella. Un canto al amor eterno como algo extraordinariamente humano. Esa necesidad de los personajes por mantener una actitud vitalista y positiva que a veces solo  basta con ver en como se acaban mirando ambos personajes cuando ella ata sus cordones. 

Estamos ante la mejor película de Baumbach y ante un director que emerge sin renunciar a sus neurosis neoyorquinas, que homenajea a sus referentes. En “Historia de un matrimonio” está Woody Allen pero también Bergman, está Rossellini e incluso se atisba al mejor Linklater y esto la convierte además en una excelente película que te conmueve lanzándonos el mensaje de que quizá debiéramos escribir notas en las que contar cosas bonitas de la otra persona.

Rubén Moreno

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