LAS MUJERES DE HAWKS
Si algo ha caracterizado la carrera de Howard Hawks, uno de los directores más prolíficos y talentosos de la historia de Hollywood, ha sido la capacidad para crear un universo particular donde la mujer aparece como elemento imprescindible.
El universo femenino de Hawks, es
ya un tema recurrente que nos lleva a transitar por territorios donde la mujer
adquiere una importancia vital teniendo en cuenta el contexto de la época del
Hollywood clásico y que no hace sino reforzar la idea de que fueron auténticas
adelantadas a su tiempo.
La característica principal que
reúnen las mujeres de Hawks es sin duda una determinación extraordinaria a la
hora de tener claras sus prioridades. Son además modernas y autosuficientes. No
necesitan al personaje masculino absolutamente para nada y sin embargo aparecen
en su universo para desbaratarlo, un universo que hasta ese momento aparecía
como controlado y seguro. La zona de
confort de los personajes masculinos de Hawks es dinamitada por ellas con una
facilidad pasmosa. Así podemos encontrar un patrón en común con todas esas
mujeres resueltas de Hawks, no importa cómo sea él,… acabará sucumbiendo ante
ella.
Puede que nos encontremos con auténticos
aventureros como el Cary Grant de “Solo
los ángeles tienen alas” o el John Wayne de “Hatari”, pero tanto Jean Arthur
como Elsa Martinelli utilizando como arma de seducción su inteligencia lograrán
atrapar los corazones de ambos.
Incluso tipos normales como el vendedor de éxito Rock Hudson cuyo mundo salta por los aires en el momento en que una adorable Paula Prentiss aparece en su vida. Influida claramente por las screwball comedies de los treinta, ésta es una comedia adorable en la que Hudson y Prentiss desprenden una química enorme potenciada por la maravillosa actuación del personaje femenino que como Hawks acostumbra es mucho más inteligente, mucho más interesante y mucho más decidida que él.
Puede que sean tipos duros,
hombres fuertes que no se doblegan ante nadie que creen tener el control de todas
las situaciones, tipos como el John Wayne de “Rio Bravo” , el sheriff que al
final cae rendido a la siempre solícita y necesaria Angie Dickinson. Dentro de
este mismo patrón aparece Montgomery Clift en “Rio Rojo” con una extraordinaria
Joanne Dru, capaz de recibir un flechazo indio y ni siquiera inmutarse.
Aunque para tipos duros los dos
Bogart de “Tener y no tener” y “El sueño eterno”. Primero en la adaptación de
Hemingway, donde veremos el debut arrebatador de una esplendorosa Lauren Bacall.
Dos años más tarde, de nuevo otra adaptación, esta vez novela negra, esta vez
nada menos que Raymond Chandler pero siempre la magia de Hawks. Vuelve a
componer un personaje femenino al que dota de su propia personalidad, la Vivien Sternwood que interpreta Lauren Bacall aparece para romper los esquemas al duro
detective Philip Marlowe, y junto a ella dos pinceladas femeninas
extraordinarias, la díscola Carmen Sternwood (Martha Vickers) y la no menos
fascinante propietaria de la librería, Dorothy Malone. En cualquier caso por
encima de estas emerge la fuerza de la personalidad de Lauren Bacall para
imprimir el influjo magnético del que ya nunca más se separaría el propio
Bogart.
Por último, nos encontramos con esos hombres ordenados,
metódicos, extremadamente tímidos, incapaces de saltarse nunca una regla. Aquí
encontramos a dos personajes que ejemplifican como pocos la teoría acerca de “las mujeres de Hawks”.
El primero, el profesor que Gary
Cooper interpretará en “Bola de fuego” y que sucumbirá sin remisión a la
arrebatadora corista Sugarpuss que huye de la mafia irrumpiendo en su casa. Una
casa donde sus compañeros y él elaboran una Enciclopedia del Saber Humano y que
nos recuerda tanto a “Blancanieves y los siete enanitos”. Una fascinante
Barbara Stanwyck que hace añicos años de teorización sobre el ser humano en el
momento en que mueve sus largas piernas para embelesar a todos los profesores.
Ante la arrebatadora presencia de Sugarpuss, poca resistencia podrá ofrecer un
apocado Gary Cooper que sin embargo en el tramo final alcanza una determinación
de la que hubiera sido incapaz sin el empuje de ella.
El segundo de los personajes tipo
sin duda sería el paleontólogo David Huxley cuyo sueño final está a punto de cumplirse…la
clavícula intercostal del brontosaurio es la única pieza que le falta y ya ha
llegado. Con lo que no contaba Huxley (prodigioso Cary Grant) era con la
irrupción en forma de terremoto de Susan Vance, la caprichosa y excéntrica
sobrina de la millonaria que va a donar un millón de dólares al museo. Nadie
como Katharine Hepburn para dotar a este personaje adorable de su propia
influencia. Susan Vance es alocada, impulsiva, …representa todo lo opuesto a
Huxley, y además desde que aparece en escena sabemos que va a complicar su
existencia pero nosotros al igual que Huxley no podremos evitarlo y así en una
ceremonia casi demente iremos bordeando el territorio prácticamente de los
Hermanos Marx, a base de situaciones absurdas y envolventes que harán que la
vida tranquila y serena tal y como la conoció Huxley desaparezca para siempre.
Un ejercicio majestuoso de cine
donde el personaje femenino de Hawks comienza a sentar las bases para todas las
demás que vendrán posteriormente, mujeres con determinación, con fuerza,
incansables, …luchadoras, brillantes, inteligentes, adorables, femeninas, …mujeres
que escribirán parte de la historia del cine demostrando su talento, su pasión
y sobretodo su modernidad.
Rubén Moreno



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