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ÉRASE UNA VEZ...EN LONG ISLAND

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“Érase una vez en la costa norte de Long Island…” así comienza uno de los cuentos más bonitos de la historia del cine. La segunda aparición importante de Audrey Hepburn en la gran pantalla. Sabrina (Sabrina 1954) del maestro Billy Wilder   supone la consagración de la actriz que había maravillado al mundo en su debut en Vacaciones en Roma (Roman Holiday 1953) a las órdenes de William Wyler sólo un año antes. Sabrina es un cuento de hadas,   una revisitación de la Cenicienta que encuentra el príncipe azul,   aunque con el inconfundible aroma de ese romántico empedernido que fue Billy Wilder. El genio austríaco siempre presumió de ser un mordaz, sarcástico e irónico personaje pero vista su filmografía es evidente que bajo esa fachada siempre se ocultó un cultivado romanticismo quizá adquirido por su procedencia natal, la Viena imperial. Sabrina Fairchild va a convertirse en un personaje imprescindible en la filmografía de Wilder pero sobretodo en la de A...

BOSTON, EL CENTRO DE TODO

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  Hubo un tiempo en el que la capital de Massachussets era considerada, sobretodo por sus habitantes, el centro del mundo. Ser de Boston era pertenecer a la élite   y por supuesto ser de fuera de Boston era considerado incluso una desgracia. Puede parecer exagerado pero los herederos de la Inglaterra Victoriana habían hecho de Boston un refugio donde las buenas costumbres quedaban a salvo. Un lugar donde leer a Ralph Waldo Emerson era ser distinguido y un lugar donde poder echar raíces   y construir su pequeño universo. Boston era la cuna del puritanismo, Boston era la mejor ciudad de todas donde uno podía soñar vivir. Es aquí donde nos encontramos con George Apley, un bostoniano de cuna que va a ver como su mundo perfecto de costumbres perfectas se empieza a tambalear de repente. George es un elegante caballero de familia de rancio abolengo. Vive en Beacon Place, no existe mejor lugar para crecer, formar una familia, su universo es ideal. Ha sido educad...

LA MASA ES EL MENSAJE

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Decía Marshall McLuhan que “el medio es el mensaje”, frase que en estos tiempos podemos adaptar perfectamente al título de este artículo. Un artículo que pretende hacernos reflexionar sobre un fenómeno absolutamente curioso y sobretodo inquietante… el autoritarismo de la masa.  McLuhan fue un visionario que ya predijo la enorme influencia que tendría la televisión en la sociedad así como también la enorme transformación que provocaría la irrupción en nuestras vidas de ese fenómeno llamado Internet . Una transformación social equiparable a la invención de la rueda o a la Revolución Industrial. ¿Por qué la masa se convierte en el mensaje? La noticia de la recogida de más de un millón de firmas para que los productores de “Juego de Tronos” cambien el final de la serie al gusto de los firmantes me ha hecho recordar otros actos parecidos que pretendían cambiar el resultado de una obra basado dicha premisa en un gusto exclusivamente personal....