UN GRITO SILENCIOSO
La música de Bach sonando a través de un chelo como metáfora de la
tristeza, el casi lamento de un instrumento que habla por los ojos de
una niña que ya es mujer pero no comprende cómo quién más la ha
querido es capaz de haberle destrozado la vida.
Hablamos de Michelle Jenner interpretando a Silvia la protagonista de la película de Montxo Armendáriz, “No tengas miedo”, un excelso drama que transita por lugares incómodos, incluso pantanosos y lo hace con la fluidez y la delicadeza que el director navarro siempre tuvo. Esa emoción que siempre empastó con su capacidad para analizar los dramas desde un universo pleno de sensibilidad, emerge en una película profunda que sustenta su estructura en un guión medido que desgrana a través de silencios y miradas el drama más horrendo que una niña puede vivir en su existencia.
Alejado de toda tentación morbosa, Montxo Armendáriz construye un relato que no necesita añadidos supérfluos para hacernos estremecer, primero con el rostro de una niña pequeña a la que le han arrebatado la sonrisa y luego con los ojos hundidos y melancólicos de una joven que ya es incapaz de llevar una vida normal. Todo en la piel de una actriz como Michelle Jenner que refleja la angustia y la desolación unidas a través de esa indefensión que se eterniza en cada silencio. El horror más profundo iniciado con una frase demoledora “...no tengas miedo, princesa...” frente a la capacidad de supervivencia de quien ha estado instalada en ese infierno constante. La adaptabilidad al medio hostil que la envuelve y la atrapa para no dejarla avanzar hasta que se produzca ese clic reparador que la defina como persona, que la coloque definitivamente en el camino de su propia reconstrucción, tan necesaria como ineludible. Todo esto es lo que nos transmite su interpretación plena de madurez y plagada de verdad.
“No tengas miedo” destaca sobretodo por su valentía a la hora de abordar algo tan incómodo para una sociedad bienpensante como es la pederastia. Fiel a su estilo de denuncia social sin grandes alardes efectistas, estamos ante un ejercicio mayúsculo de cine que refleja con dureza ese miedo, resignación y angustia que sienten las víctimas. Montxo Armendáriz retrata de forma precisa y concisa el tránsito entre la vulnerabilidad más absoluta y ese momento catártico en el que la víctima aguanta la mirada al verdugo sin ningún temor ya, sin nada que la limite.
La sutileza es el elemento clave en el desarrollo de los personajes, el magnífico pulso al poner la cámara son, como acostumbra, señas de identidad de un director que siempre ha mostrado sensibilidad y buen gusto a la hora de contar historias. Esa manera de rodar que huye del subrayado innecesario nos recuerda que existe un modo distinto de hacer cine para los amantes de la gran pantalla. En “No tengas miedo” la puesta en escena derrocha inteligencia y Armendáriz sabe tocar los resortes necesarios para contar lo que quiere contar y jugar con las metáforas necesarias para hacernos sentir la indefensión de Silvia.
La visión poliédrica de una historia truculenta que ahonda en universos incómodos pero donde subyace la necesidad de evitar los juicios morales y centrarse en lo realmente importante. La aceptación del horror en su vida, convierte la historia de Silvia en la de una búsqueda personal de su lugar en el mundo, en la de una liberación a través de la propia vida, alejando los desordenes que la acompañan. La ambivalencia de los personajes que rodean a Silvia no hace sino acrecentar su desamparo, su falta de apoyos internos que derivan en la incomprensión de la angustia que la atrapa.
Silvia sabe que solo desde la redención personal podrá construirse como persona y alcanzar la plenitud vital que tanto necesita. Sus llamadas de auxilio a través de los silencios nunca se ven escuchadas, nadie a su alrededor se da cuenta del pavor que se adueña de su vida. La sonrisa con la que inicia la película y que le es arrebatada hasta el momento de triunfo personal es otro más de los gestos que pasarán desapercibidos para todos.
No existe mayor crimen que arrebatar la infancia, esa infancia que casi siempre se muestra como nuestra patria, el lugar donde los recuerdos permanecen eternos y donde deberíamos siempre habernos sentido a salvo de todo. La dureza de “No tengas miedo” radica en presentar el horror a través de una aparente normalidad que demuestra que casi siempre el espanto es más cercano de lo que pensamos. La ceguera de una madre que no ejerce como tal, los silencios como arma arrojadiza, el talento de un director que expone un magnífico equilibrio entre lo que nos sobrecoge y la inquietud que el espectador percibirá y sentirá como propia.
Rubén Moreno


Gracias Rubén por danos a conocer esta nueva película del gran Armendáriz, aquel director de TASIO.
ResponderEliminarGracias por leerme. Un saludo
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