SOPHISTICATED LADY
"Sophisticated Lady" es un american standard de jazz cuyos autores son Irving Mills y Duke Ellington, que cada vez que la escucho me recuerda a la extraordinaria comedia de George Cukor, "Historias de Filadelfia" con Katharine Hepburn, Cary Grant y James Stewart.
Solo este reparto principal podría atraparnos de salida, pero con el maestro Cukor delante como siempre estamos hablando de mucho más. Mención a parte del resto del elenco estamos ante una de las comedias más célebres de la historia del cine.
Se trata de la traslación al cine de una obra de teatro de Philip Barry que con la propia Hepburn sobre las tablas ya tuvo un enorme exito en Broadway. Esta obra en manos del director de "My fair lady" o "Cena a las ocho" se convierte en un tratado de cine del que nos percatamos en el arranque de la misma. La escena incial se estudia en las Escuelas de Cine de medio mundo como ejemplo de lenguaje narrativo. Una escena sin diálogos, en siete planos, donde es imposible contar más con menos.
A partir de este momento asistimos a la ceremonia de la sofisticación, del doble sentido y la elegancia a través de un guión medido donde destaca su protagonista femenina, Tracy Lord (una impecable Katharine Hepburn), una joven de la Alta Sociedad de Filadelfia que está a punto de casarse por segunda vez. Junto a ella aparece CK Dexter Haven, su ex marido (Cary Grant) quién se presenta en la mansión para boicotear la boda. Trae con él a dos periodistas del corazón, haciéndose pasar por amigos del hermano de Tracy. Uno de ellos será, Macauley Connor, en la piel de James Stewart quien ganaría el Óscar por esa interpretación.
Estamos en el territorio de la alta comedia, el lujo y la sofisticación (...no hay nada como ver de cerca a las clases privilegiadas disfrutando de sus privilegios...). Los diálogos llenos de doble sentido e ironía, el sarcasmo de unos personajes que entran y salen de escena como en los grandes vodeviles a un ritmo vertiginoso. El ritmo fluido de quién domina el género con pulso firme, nada menos que George Cukor, amigo de Katharine Hepburn y uno de los grandes directores de actrices de la historia.
La obra fue todo un éxito en Broadway y Howard Hughes compró los derechos y se los regaló a Hepburn para llevar a la gran pantalla una historia que le venía perfecta a la pelirroja más famosa del cine.
Su mala racha de finales de los 30 (...la empezaron a considerar, "veneno para la taquilla"...) la llevó a dejar el cine y subirse a los escenarios, el teatro le devolvería al primer plano de las estrellas. Y es que Hepburn era considerada como Tracy una niña mimada y pagada de sí misma que miraba con desprecio al resto de mortales, por eso se empeñó tanto en conseguir un papel que demostrara al público que bajo esa fachada de hielo, de auténtica deidad, había una mujer de carne y hueso que sufría también (...no quiero que me adoren, quiero que me quieran...)
Por otro lado hallamos a un tipo como Connor cuya vocación de escritor está siendo frustrada por un trabajo de reportero del corazón que le hace tener una actitud de descreimiento y resentimiento hacia los que tienen dinero y poder. Su encuentro con Tracy le hará transitar por ese lado maravilloso que tienen el lujo y la sofisticación...un lado irreal como la visión de diosa que Connor tiene de Tracy.
Frente a ellos CK Dexter Hacen que es quien mejor conoce cada milímetro de piel y pensamiento de Tracy, de ahí su sarcasmo continuo y su actitud irónica, evidenciando claramente la imposibilidad de haberla olvidado.
La complicidad del trío protagonista traspasa la pantalla, especialmente Cary Grant y James Stewart quienes incluso improvisan bromas.
Todo mezclado nos da un cóctel fantástico con un convidado de piedra como es el advenedizo prometido de Tracy, una especie de nuevo rico, por supuesto a años luz de la clase alta de la sociedad, a la que sin embargo ha llegado para hacerse un hueco, un político que bien podría recordarnos a George W. Bush por sus modos, por su arrogancia que esconde una ineptitud asombrosa. Alguien que presumiblemente solo pretende alardear de la belleza de su flamante esposa, pero Tracy es mucho más y Dexter Haven que lo sabe , constantemente se lo recuerda. Ese carácter ingobernable que a la vez es una muestra más de las innumerables metáforas y paralelismos que guarda el film. La maqueta de un velero llamado "True Love" que permanece para recordar el regalo que Haven hizo a Tracy, las estatuas de la piscina que nos están permanentemente llevando al concepto de Tracy como diosa que no soporta las imperfecciones de los demás, aunque eso solo sea, en realidad, su mecanismo de defensa para no ser vulnerable. Algo que la propia Hepburn sintió como actriz, cuando entronizada por el público notaba como su realidad como persona era totalmente diferente.
La magia de "Historias de Filadelfia" está en su estilo, una manera de rodar que ya desgraciadamente solo vemos muy de vez en cuando, un estilo de comedia que prioriza el buen gusto y el humor inteligente por encima de la risa fácil. Una manera de mover la cámara sencilla y elegante que cada vez vemos menos, la última esa pequeña joya de Woody Allen llamada "Rainy Day in New York".
Así que nada mejor para cuidar nuestra salud cinéfila que revisionar de vez en cuando este clásico de la comedia



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