LA BELLEZA DE LO FRÁGIL
«Ella abisma la mirada en el suelo y él en sus ojos, alma
adentro con la esperanza del reencuentro»
Una película sobre el paso del tiempo, sobre la incertidumbre, sobre las sensaciones, ...una obra honesta alejada de artificios. La cámara, los actores y nosotros contemplándolos.
Una película sobre el paso del tiempo, sobre la incertidumbre, sobre las sensaciones, ...una obra honesta alejada de artificios. La cámara, los actores y nosotros contemplándolos.
Estamos ante un director con un estilo propio y totalmente reconocible que ha sabido iniciar una carrera alejada de los focos y muy fiel a lo que nos quiere mostrar. Un apasionado del cine y la literatura que creció viendo películas y que tuvo como él comenta a veces una especie de revelación cuando por primera vez vio “Laura” de Otto Preminger. Desde ese momento supo que quería ser director de cine y aunque su filmografía nada tiene que ver con aquella obra maestra del film noir es posible que el joven Trueba supiera lo necesario de no olvidar de dónde venimos en el cine.
"La Reconquista" habla de recordar el pasado con nostalgia pero seguir adelante gracias a él, no del olvido necesariamente pero adquiriendo lo que de verdad nos hace crecer.
Deja un sabor reconfortante, los personajes están construidos de sensaciones, de anhelos perdidos pero también de emociones por venir. Ese poso de esperanza que tan necesario es a la hora de continuar viviendo. Defiende la incertidumbre, el no saber qué ocurrirá. No cae en convencionalismos, sus planos parecen hechos casi con pudor. A veces pareciera que desde una distancia mínima casi de reojo mirara las vidas de sus personajes haciéndonos cómplices a los espectadores.
Es esa capacidad de reflejar los sentimientos de los personajes sin acercar la cámara a primeros planos que provoquen la reacción del espectador la que describe el estilo de Jonás Trueba, nos permite ser un testigo más de la historia de Manuela y Olmo pero respetando la privacidad de sus emociones. Esas emociones que solo pertenecen a los protagonistas.
Se intuye el inmenso cariño del director a sus personajes, de cómo pone la cámara para que el espectador perciba la fragilidad de estos, para sentir casi cómo se quiebran uno delante del otro. Descubrimos un director valiente que confía enormemente en sus actores, por el modo de montar sus escenas y por cómo rueda con esos larguísimos planos que componen el personaje casi a la vez que filma.
Jonás Trueba ha bebido del buen cine, tiene una enorme cultura pese a su
juventud y sus referencias son muy claras, ...vemos planos maravillosos que
recuerdan a Godard cuando de fondo oímos hablar al personaje mientras la cámara
capta las sensaciones y las reacciones del que escucha y no del que habla .
Es además un enamorado de su ciudad, nos retrata con un extraordinario cariño las cosas cotidianas pero sobretodo es un director creativo, original y de enorme valor.
Es además un enamorado de su ciudad, nos retrata con un extraordinario cariño las cosas cotidianas pero sobretodo es un director creativo, original y de enorme valor.
Esta película es un retrato limpio y claro de Madrid y lleno
de lo que el cineasta ha vivido de forma personal. Un Madrid que te invita a
quedarte a vivir.
Se percibe esa timidez de la adolescencia que todos hemos sufrido, de cómo el paso del tiempo nos enseña a vivir. Se antoja capital también el uso de la música y por encima de todo como ésta se convierte en parte esencial para explicar la historia. Versos que reflejan lo que la película quiere contar y que es un tema recurrente en su filmografía. Los que descubrimos el inmenso talento de Jonás Trueba en "Todas las canciones hablan de mi" , "Los ilusos" o ese canto al amor llamado "Los exiliados románticos" hemos salido de nuevo reconfortados con esta película que nos evoca ese aire tan cool que sólo el cine hecho desde el buen gusto posee.
Jonás hijo y sobrino de directores va camino sin duda de superar a ambos con creces, de hecho en mi universo particular ya lo ha logrado.
Rubén Moreno


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