LA REPETICIÓN

 

"El amor-repetición es en verdad el único dichoso porque no entraña, como el del recuerdo, la inquietud de la esperanza ni la angustiosa fascinación del descubrimiento, ni tampoco la melancolía propia del recuerdo. Lo peculiar del amor repetición es la deliciosa seguridad del instante"

Sören Kierkegaard "La repetición"



“Volveréis” de Jonás Trueba, es una reflexión sobre cosas tan importantes como la vida, el amor, la perdurabilidad de éste o qué ocurriría si alguien decide hacer una fiesta para celebrar que se separan. 

 La repetición como elemento o quizá en contradicción en sí como anhelo de cambio está presente en todo momento, transmitiendo esa sensación de que cada vez que repetimos algo guardamos un secreto e inconfesable deseo de, en realidad, cambiarlo. Esa repetición la podemos sentir desde los nombres de los protagonistas, Ale (Itsaso Arana) y Alex (Vito Sanz) hasta en la idea reiterada constantemente de celebrar las rupturas y no las uniones. Apostillando siempre tras la invitación la frase probablemente más repetida de la película “...pero estamos bien…” en una suerte de tránsito entre el autoconvencimiento y la incredulidad de sus amigos frente a la inesperada noticia. 




 El hecho irrefutable de que las parejas cada vez duran menos se instala de forma casi natural frente a la admiración que supone el amor alargado casi cincuenta años de sus vecinos. Esa fascinación que produce el amor repetido, que emerge vencedor frente a rutinas, problemas y vacíos vertebra toda la realidad. Siempre se camina juntos mejor que solos. 

 

La oda al amor efímero que encontrábamos en títulos anteriores como “Los exiliados románticos” nos situaba frente a ese instante mágico del enamoramiento descrito en toda su energía, aquí por el contrario, Trueba nos habla del amor alargado en el tiempo, repetido y redescubierto para normalizar algo tan extremadamente complejo como son las relaciones humanas. Relativizar la vida, alejarse de la toxicidad como tópico romántico para redefinir nuevos modos de romantización que se acerquen más a nuestro tiempo, establece espacios más cómodos para hablar de los afectos propios o ajenos. Encontrarse en el otro, converger y aceptarse. 

 

El cine surge como medio para hacernos mejores, las referencias constantes (Bergman, Kierkegaard, Truffaut, las comedias sofisticadas de Hollywood, la canción de Brassens…) forman parte de la narración sin ser impostadas... Un ejemplo es el padre de Ale (Fernando Trueba) regalando a su hija dos libros de Stanley Cavell que filosofan sobre la relación que tiene el séptimo arte con el amor o la vida. Ese mismo cine lo impregna todo en la historia, desde Ale como directora de cine, Alex como actor un poco descreído de todo, la idea de la fiesta como “...idea magnífica para una película y pésima para la vida...” , el montaje de la película de Ale… y además está el subtexto que nos deja una “separata”1 de él filmada por ella mientras la luz cae, o la propia Ale en el escenario donde será la fiesta cantando “...te quiero te quiero, pero me da miedo que el amor siga creciendo y creciendo…” de Manuel Molina 

Es cine y es ficción y es también la vida pasando, Jonás nos lo recuerda constantemente. Otra vez la repetición aparece como parte de la vida. El cine mainstream huye pavorosamente de los ritmos cotidianos, de los espacios y sus tiempos. No se siente cómodo y necesita moldearlo a su antojo. De sus contradicciones, emergen precisamente sus virtudes, ...el menor de los Trueba se rebela ante esto y construye muchas de sus historias a través de la cotidianeidad , y también nos habla siempre del amor, otra vez la repetición como virtud, y nos muestra ese amor en diferentes estados a través de su cine, y sin embargo siempre es como la primera vez.

 

Es cine sosegado, que se toma su tiempo, que muestra al amor por encima de las relaciones que lo encapsulen, es cine donde el amor repetido trasciende de sí mismo. El eterno retorno, de Nietzsche, dentro de un juego metacinematográfico que se nos antoja esencial para hacernos preguntas acerca de la propia existencia, y de nuestro juego de afectos y desafectos.

 

“Volveréis” nos habla de empezar de nuevo con la persona amada, de reconstruir y redefinir un futuro por llegar que parte de un presente en el que aceptar esa ruptura se convierte en una especie de afirmación de la duda que los ha llevado allí. Un tiempo de “...ilusiones perdidas y luego reencontradas...”2 que se convierte casi en un milagro irredento que define el amor como el motor de toda nuestra existencia.


1 extracto de guión dado a los actores para estudiarlo para cualquier proyecto audiovisual.

2 https://www.caimanediciones.es/volvereis-jonas-trueba-cannes-2024-quincena-de-cineastas/


Rubén Moreno


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