Cuento de verano
¿Existe todo aquello que contamos, o simplemente es moldeado en torno a nuestra idealización del momento vivido?
Esta magistral reflexión es la que podríamos plantearnos tras ver "Verano del 85" lo último de François Ozon que toma como referencia la novela de Aidan Chambers "Baila sobre mi tumba". Como todo su cine, la historia transita por una especie de relato aparente que en realidad no es más que el envoltorio para hacernos pensar sobre cuestiones mucho más importantes.
Influenciada en parte por Eric Rohmer, sobretodo estéticamente y a la vez por su pasión al captar la esencia del verano, esta película aborda cuestiones a veces irresolubles sobre cómo intentar escapar de los relatos que a veces edificamos de nosotros mismos.
Un "amour fou" en toda regla, que bebe del Tom Ripley de Patricia Highsmith; una atracción fatal entre dos jóvenes en un pueblo de Normandía durante las vacaciones de verano, contada a través de la culpa y el dolor. Una historia carente de justificaciones para agarrarnos por dentro sembrando todas las preguntas que a veces cuestan tanto responderse.
La idealización frente a la realidad. La normalización de un amor homosexual adolescente en plenos años ochenta podría llevarnos a pensar en un film reivindicativo que sin embargo huye pavorosamente del cliché, es más ni se le acerca, para ir mucho más allá.
Alexis el personaje que interpreta Felix Lefebvre construirá un relato, su relato, a través de flashbacks para contarnos en primera persona cómo fue ese verano del 85, pero a su vez nos desvelará el modo en que nos convertimos en arquitectos de nuestra propia existencia y la dificultad que entraña escapar de ella.
Alexis quiere que le llamen Alex, no le gusta Alexis, está obsesionado con la muerte, y en la reconstrucción de su historia también jugará con el espectador. En ese juego de espejos entre lo que vemos desde fuera y lo que imaginamos, entre lo real y lo idealizado converge una historia solo entendida a través de los ojos de Alex.
La muerte, la culpa, el deseo, la fugacidad del primer amor, ...todo acontecerá en el personaje de Alex. La crudeza, el disfraz construido y luego destruido, la sombra de Rimbaud y Verlaine sobrevolando a través de la fascinación que Alex sentirá por David Gorman y que le llevará al límite.
Ozon revisita nuevamente aspectos ya tratados en su obra maestra "Dans le maison""Dans le maison" y aunque "Verano del 85" sea inferior a aquella, hay que descubrirse de nuevo ante el director galo y su valentía como cineasta para no acomodarse en historias simples. Como en toda su filmografía, los personajes siempren están impregnados de cierto misterio, de alguna manera u otra no todo lo que vemos los define y siempre imaginamos que existe algo mucho más allá de la apariencia que los completa.
"Verano del 85" es una película magnífica sobre la apariencia, la búsqueda de la felicidad, el amor ideal, sobre la trascendencia de la vida a los 16 años, la pérdida, el camino hacia la madurez, la libertad individual frente al sentido de la posesión, ...una película sobre la fugacidad de los sentimientos cuando a penas se empieza a vivir.
Como conclusión Ozon nos pone ante el espejo vital de Alex y es ahí donde debemos respondernos si se ama por lo que se es o por lo que nos gustaría que fuera.
Rubén Moreno



Comentarios
Publicar un comentario