VENCER NO ES CONVENCER



La enorme facilidad que tiene este país llamado España para estar en continua bronca parece ser la razón de que Alejandro Amenábar dirija "Mientras dure la guerra", un film que nace bajo esa tan dañina expresión de "otra película sobre la Guerra Civil" y que sin embargo pretende escapar de dicha expresión para mostrarnos una visión más equilibrada y alejada por tanto de los extremos.

La séptima película del que fuera niño prodigio de la dirección en este país, nos muestra por encima de todo la idea de que la moderación debe imponerse en tiempos de falta de cordura. Esa supuesta tibieza ideológica seguramente sea una de las cuestiones que más críticas negativas pueda recibir pero sin embargo  el mensaje debería  entenderse desde otro punto de vista mucho más edificante ya que pretende concienciar de cómo la sinrazón jamás debe guiar el destino de los pueblos.

Esa deriva intelectual que habría de imponerse a la visceralidad y apasionamiento desbordados están perfectamente encarnados en los personajes que sirven de pretexto a Amenábar para introducir su idea. El conocido enfrentamiento que Millán Astray y Unamuno tuvieron en la Universidad de Salamanca simboliza la lucha eterna entre la intelectualidad y la fuerza. Algo que el director se encargó también de repetir en la incomprendida "Ágora"
Desprendido de los corsés clásicos de estas cintas, el director de origen chileno nos invita a reflexionar sobre las consecuencias de la barbarie. Alejado del tan manido cliché de buenos y malos, esta es una cinta que nos coloca frente a nuestras miserias para demostrarnos que no siempre llevamos razón . Ese cuestionamiento interior que en Unamuno es una constante pretende humanizar al personaje principal dotándolo de las contradicciones propias del individuo.

Ahí es donde surge también la figura excelsa del camaleónico Karra Elejalde que compone un personaje maravilloso lleno de aristas y vaivenes ideológicos que lo llevan primero a apoyar el Alzamiento Nacional, luego a no dejarse utilizar y posteriormente a abominar de él.
Elejalde es secundado por Santi Prego y ese animal de la interpretación llamado Eduard Fernández que en sus roles respectivos de Franco y Millán Astray, lejos de caer en la parodia reflejan la ambición, la inteligencia militar y la actitud despiadada de dos seres tan fundamentales en la historia de España como dañinos para su avance como país .

El histrionismo de Millán Astray es fiel reflejo del sentimiento militar que pondera por encima de otros, valores que chocan ideológicamente con cualquier atisbo de intelectualidad. Franco por contra aparece como un personaje calculador y frío que parece estar convencido de encabezar una cruzada. Es aquí donde el segundo elemento que vértebra la historia aparece en escena, la trama militar que conduciría a Franco a erigirse en Generalísimo por encima de sus compañeros de Golpe de Estado.
La buena salud de la interpretación en este país queda ejemplificado en dos actrices como Nathalie Poza y una extraordinaria Patricia López Arnaiz en el rol de hija de Unamuno que retratan el dolor y el desgarro interior en dos interpretaciones magníficas

Visualmente potente, el uso de la técnica cinematográfica está bien empleado pero esa supuesta equidistancia ideológica en algunos momentos queda desechada por cuánto el director utiliza los primeros planos con intenciones distintas, en los de Unamuno nos muestra la lucha interna de un personaje que intenta negarse a sí mismo que está equivocado frente a los primeros planos de Franco o Millán Astray en su escalada hacía el poder absoluto del mando militar donde la ambición y las ansias de poder quedan reflejadas.

Para Amenábar el equilibrio sin embargo se antoja fundamental y a pesar de que su intencionalidad a la hora de poner la cámara le sitúa claramente en una posición,  no se aferra a ella y se muestra abierto a empatizar con quién piense distinto en situaciones a veces un poco forzadas como las de la esposa de Franco intentando humanizar al dictador. Probablemente esta actitud no contente a ninguno de los bandos representados en este enfrentamiento pero sin duda estamos ante una manera distinta de abordar el periodo de la Guerra Civil en la gran pantalla.

Es por esto que "Mientras dure la guerra" consigue hacernos reflexionar hasta qué punto debemos conducir nuestras ideas y si el uso de la fuerza aparece como único elemento reparador o por el contrario es el elemento que lo rompe todo dejando en el espectador esa eterna sensación de deja vu de que ningún conflicto armado soluciona nunca nada.

La intelectualidad, la tolerancia, el respeto, la paradoja de Popper que permite a los intolerantes adquirir los instrumentos necesarios para que esa tolerancia quede reducida.

No,  "Mientras dure la guerra" no es otra película sobre la Guerra Civil, es un ejercicio de reflexión sobre cómo queremos vivir en los próximos años. Solo en nuestra actitud está nuestro futuro.

Rubén Moreno





Comentarios

  1. No he visto la película. Hay malas críticas. Unamuno era un hombre de extremos. Y fue muy valiente siempre. Su enfrentamiento a los militares fascistas en la inauguración del curso académico es un hito en la historia. Le salvó ser católico y famoso. Debió ser Premio Nobel, y no Echegaray, ni Aleixandre.

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  2. También hay muchas buenas, estoy de acuerdo en lo de premio Nobel. Gracias por leerme

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